lunes, 16 de abril de 2012
Poco son el dolor y la muerte
Mas antes que todo, no te olvides de quitar a las cosas tropel y polvareda y de ver en cada cosa lo que haya: entonces sabrás que en ellas nada hay temible, sino el temor. Aquello que ves que pasa a los niños, nos acontece también a nosotros, que somos niños adultos; ellos, a las personas que aman, a cuyo trato están habituados, con quienes juegan, si los ven con máscara, se espantan; no tan sólo a los hombres, sino también a las cosas, hay que quitarles el disfraz y devolverles su rostro natural. ¿Por qué me muestras las espadas y el fuego y la cáfila de sayones bramando a tu derredor? Quita allá este espantajo debajo del cual te enmascaras y aterrorizas a los necios: te conozco, eres la muerte, que hace poco menospreció mi esclavo, mi doncella. ¿Por qué despliegas de nuevo ante mi vista el ostentoso aparato de azotes y de ecúleos? ¿Por qué me enseñas los instrumentos de tortura adaptados a cada uno de los miembros y mil otras máquinas de descarnar al hombre poquito a poco? Retira estos adminículos que nos espantan; manda que callen los gemidos y los ayes alaridos de tortura arrancados por los suplicios; te conozco también; tú eres el dolor que desprecia aquel gotoso, que aguanta aquel dispéptico aun en medio de sus delicias que aquella tierna doncella soporta en el parto. Llevadero eres si te puedo sufrir; breve eres, si sufrir no te puedo.
Séneca, Cartas a Lucilio.
martes, 10 de abril de 2012
El principito
- No -dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"?
- Es una cosa demasiado olvidada -dijo el zorro-. Significa "crear lazos".
- ¿Crear lazos?
- Sí -dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo...
... Si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo...
... (el zorro le pide que lo domestique)
- Qué hay que hacer? -dijo el principito.
- Hay que ser muy paciente -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca...
Antoine de Saint-Exupéry: El principito.
sábado, 7 de abril de 2012
El arte de amar (y 4)
El libro es denso y sería imposible abarcarlo todo. Creo que es recomendable leerlo una y otra vez, subrayarlo, escribir notas a pie de página...
Fromm sostiene la dificultad del hombre para amar en el seno de una sociedad capitalista, cada vez más deshumanizada. Ha teorizado, hace falta teoría para cualquier arte. Pero tanto o más necesaria es la práctica. El arte de amar necesita de la práctica, de los requisitos necesarios para cualquier práctica, comunes a todas las artes, y las suyas más propias y específicas.
Para cualquier arte hace falta disciplina, concentración, paciencia y preocupación.
Nada se hace sin disciplina. El que quiere ser pianista necesita muchas horas y dedicación. Más que de disciplina, habría que hablar de autodisciplina. Debe ser bueno y agradable porque significa que uno es capaz de hacer lo que realmente quiere y no estar a merced de las circunstancias. Da algunos consejos sobre cómo practicar la disciplina: levantarse a una hora regular, dedicar todos los días tiempo a la lectura, a pasear, a escuchar música, evitar actividades escapistas, no comer ni beber demasiado.
La concentración es también indispensable. Estamos dispuestos a "tragarnos" cualquier cosa porque tenemos serias dificultades para estar a solas con nosotros mismos. Puede ejercitarse esta capacidad, aprender a estar a solas con nosotros mismos, vivir el presente, el aquí y ahora. "La capacidad de estar solo es la condición indispensable para la capacidad de amar". Es más difícil practicar la concentración. Recomienda algunos ejercicios como: "sentarse en una posición relajada, cerrar los ojos y tratar de ver una pantalla blanca frente a los ojos, tratando de alejar todas las imágenes y pensamientos que interfieran; luego intentar seguir la propia respiración; no pensar en ella, ni forzarla, sino seguirla -y, al hacerlo, percibirla-; tratar además de lograr una sensación de "yo" como centro de mis poderes, como creador de mi mundo". Este ejercicio recomienda realizarlo todas las mañanas al levantarse y por la noche al acostarse.
Además hay que aprender a concentrarse en todo o que se hace, evitar las conversaciones triviales, aprender a escuchar... Es decir, que hace falta paciencia.
Hay otros requisitos específicos del amor, como la superación del propio narcisismo. El narcisista no puede ser objetivo, es incapaz de ver la realidad y a los demás tal y como son.
En fin, también hace falta fe en los demás y en la humanidad. "Tener fe requiere coraje, la capacidad de correr un riesgo, la disposición a aceptar incluso el dolor y la desilusión".
Como puede verse, del amor, tal y como Fromm lo entiende, poco sabemos. Hay mucho que aprender, mucho esfuerzo que hacer si de verdad queremos amar.
martes, 27 de marzo de 2012
El arte de amar (3)
| Bernini: El rapto de Proserpina |
El amor consta de cuatro elementos básicos y necesarios: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento.
Difícilmente podría decirse que alguien ama a alguien o algo sin cualquiera de estos elementos. "El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos". Es decir, que el amor hay que "currárselo", significa trabajo. "Se ama aquello por lo que se trabaja, y se trabaja por lo que se ama".
Los cuatro elementos son propios sólo de las personas maduras que están capacitadas para amar, que no son narcisistas y poseen vitalidad, actividad, productividad...
Analiza la diferencia entre el amor del padre y de la madre. Sólo señalaré algo que llamó mi atención, expresado en una metáfora: leche y miel. La mayoría de las madres son capaces de dar leche a los hijos, pero muy pocas son capaces de dar miel. Por "leche" entiende Fromm todo lo relativo al cuidado del hijo. Cuando habla de "miel" se refiere a algo que la mayoría de las personas carecen: amor a la vida, vitalidad, optimismo, confianza... Lógicamente uno no puede dar lo que no tiene y si la madre es una depre o no se ama a sí misma lo suficiente, no puede transmitirle esos valores a los hijos.
Porque ésta es una de las ideas principales del libro: quien no se ama a sí mismo no puede amar a los demás. Cuando habla de los distintos objetos hacia los que puede dirigirse el amor, de las distintas clases de amor: fraternal, materno, erótico, a sí mismo, a Dios, concede especial importancia al amor a sí mismo, requisito indispensable de cualquier amor. Si yo no me siento responsable de mí, si no me cuido, si no me conozco, si no me respeto, no puedo hacerlo con los demás porque no sé.
No hay que confundir amar de sí mismo con egoísmo y narcisismo. El egoísta no sólo no se quiere sino que se desprecia. "Parece preocuparse demasiado por sí mismo, pero, en realidad, sólo realiza un fracasado intento de disimular y compensar su incapacidad de cuidar de su verdadero ser (...) Es verdad que las personas egoístas son incapaces de amar a los demás, pero tampoco pueden amarse a sí mismas".
viernes, 2 de marzo de 2012
El arte de amar (2)
| Magritte: Los amantes |
El amor no es pasividad sino actividad. Una actividad productiva que consiste más en dar que en recibir. De ahí que sea más importante amar que ser amado. Puede que resulte un poco difícil de aceptar esta tesis de Fromm, pero no lo es si lo tratamos de entender bien.
Sólo puede dar el que tiene, el que no tiene, el que es pobre no puede dar nada. ¿Qué se da en el amor? Lo que uno tiene. Si es terreno baldío, no podrá dar nada. Uno da, porque puede y quiere, su vitalidad. Cuando da amor, cuando ama, se enriquece y enriquece lo amado. "Si amamos sin producir amor, es decir, si nuestro amor como tal no produce amor, si por medio de una expresión de vida como personas que amamos, no nos convertimos en personas amadas, entonces nuestro amor es impotente, es una desgracia".
Para que una persona pueda dar amor, tiene que haber superado varios defectos; " la dependencia, la omnipotencia narcisista, el deseo de explotar a los demás o de acumular, y ha adquirido fe en sus propios poderes humanos y coraje para confiar en su capacidad para alcanzar el logro de sus fines. En la medida en que carece de tales cualidades, tiene miedo de darse y, por tanto, de amar".
Desde esta perspectiva, resulta claro que es más conveniente para uno mismo amar que ser amado, dar que recibir. Nos estamos equivocando cuando buscamos un objeto digno de nuestro amor, algo que nos dejará enamorados por las cualidades del objeto. Nos estamos olvidando del sujeto, es decir, de nosotros mismos. De ahí que Fromm de especial importancia al amor a sí mismo como condición necesaria para poder amar a los demás.
domingo, 19 de febrero de 2012
Erich Fromm: El arte de amar (1)
| Erich Fromm |
La idea fundamental de Fromm está muy lejos del amor romántico: si el amor es un arte más que un sentimiento, hay que aprender a amar como se aprende cualquier arte, con un dominio de la teoría y de la práctica.
Hay un problema fundamental de la existencia humana: la separatidad, estado de separación, de aislamiento, de soledad... El hombre moderno, abrumado por ese aislamiento, trata de superarlo, la mayoría de las veces vanamente, porque la única respuesta posible a ese problema es el amor: sólo amando el hombre puede realizarse y vivir humanamente sin verse abatido por el aislamiento y conservando al mismo tiempo su propia individualidad.
Claro que en eso del amor es analfabeto, no ha sido educado, no ha aprendido ni la teoría ni la práctica. Por eso se lanza a lo loco a tratar de superar su aislamiento. Lo hace de varias formas:
- Mediante los estados orgiásticos: el sexo, las drogas, el alcohol... De modo erróneo cree que es una forma de evitar la soledad pero el resultado es todo lo contrario: este camino le lleva a un estado de mayor separatidad porque en modo alguno ha puesto en marcha el mecanismo del amor y le potencian ese estado del que pretendía huir: cuando cesa el estado orgiástico, sea alcohol o unión sexual, uno se siente más solo. Estas experiencias son intensas y violentas.
- Mediante la conformidad con el grupo. Uno busca la aceptación del grupo y piensa que al ser como los demás evitará la soledad porque los demás lo aceptarán. Ocurre como en el caso anterior además de que se renuncia a la propia individualidad, a su propio ser, con lo cual la insatisfacción está asegurada. Que el hombre es un ser gregario ha sido dicho y escrito miles de veces por muchos pensadores.
¿Qué tipo de unión puede buscar el ser humano? Una experiencia que no sea la unión simbiótica, la relación de poder que se establece entre humanos y que adquiere formas sado masoquistas: dominar y/o ser dominado.
"En contraste con la unión simbiótica, el amor maduro significa unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad. El amor es un poder activo en el hombre; un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes y lo une a los demás; el amor lo capacita para superar su sentimiento de aislamiento y separatidad, y no obstante le permite ser él mismo, mantener su integridad".
sábado, 4 de febrero de 2012
Cartas a un joven poeta
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| Rainer Maria Rilke |
Rainer Maria Rilke era ya un poeta consagrado cuando recibió la primera carta de un joven que le mandaba algunos versos y le pedía su opinión acerca de si consideraba que él tenía talento para ser también poeta. El maestro respondió al joven y a partir de ahí se inició una serie de correspondencia entre ellos. El joven publicó las cartas que Rilke le había escrito bajo el título de Cartas a un joven poeta. Hay que decir que el joven en todo momento recibió el aliento del poeta, que lo animó a seguir por ese camino y que le dio una serie de consejos de lo más interesantes (¡cuántas vocaciones se habrán truncado por la mala opinión de algún crítico).
"Si su vida cotidiana le parece pobre, no la culpe, cúlpese usted; dígase que no es lo bastante poeta para suscitar sus riquezas. Para los creadores no hay pobreza ni lugar pobre, indiferente".
Más adelante le recomienda la vuelta a sí mismo, con la convicción de que uno mismo está por descubrir, que cada uno de nosotros encierra un tesoro.
"He aquí por qué, estimado señor, no he sabido darle otro consejo que éste; volver sobre sí y sondear las profundidades de donde proviene su vida; en su fuente encontrará la respuesta a la pregunta -si debe crear. Admítala como suene, sin utilizarla".
La creatividad es una buena manera de superar el nihilismo, de salir del pozo en el que uno se ha sumido. Muchos artistas cayeron en él, pero dieron un sentido a su vida con la obra que crearon aunque a veces fuera un parto doloroso.
Es cuestión de imaginación, de cambiar el punto de vista, de adoptar uno personal y de ver lo que nos rodea de manera más inmediata con una perspectiva más creativa. Lo más inmediato a nosotros somos nosotros mismos, basta una mirada interior para sacar la creatividad y la riqueza que llevamos dentro. Demasiado ruido nos rodea para ese silencio creador que necesitamos tanto.
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